miércoles, 18 de mayo de 2016

LA GIRALDA OBSERVA ORGULLOSA

Cuentan las lenguas antiguas 
que un 14 de octubre nació una ilusión 
su madre fue Sevilla, y le prestó su nombre 
y para defenderlo le dio a una afición…
                             Himno del Sevilla Fútbol Club



Por Ilich Cuéllar

Existen competiciones que forman una perfecta comunión con ciertos equipos y viceversa: Real Madrid y la Champions League, Boca Júniors y la Libertadores. Algo similar le sucede al Sevilla con la Europa League.

El conjunto andaluz ha forjado un legado en este torneo los últimos diez años, digno de las más grandes dinastías vistas en la historia del futbol. Sus cinco Copas de la UEFA –nombre del trofeo de la UEL- entre 2006 y 2016, así lo demuestra. Si a esto se le agrega que su presupuesto está lejos de los grandes despilfarros, la gesta se engrandece.

La cita del bicampeón vigente era con el mítico Liverpool, el equipo más copero y tradicional de Inglaterra, con una de las aficiones más calientes del planeta y un técnico –Jurgen Klopp- que llegó a media temporada a transfundir sangre y alma a un equipo moribundo. El escenario era el St. Jakob Park de Basilea, en Suiza. El campo había sido tomado por los hinchas Reds desde temprana hora, entonando el célebre “You’ll never walk alone” y convirtiendo el inmueble basiliense, en una sucursal de Anfield Road.

De esta manera, Liverpool inició el partido como tromba, dando señales de un posible atropellamiento sevillano. El acoso fue asfixiante, hasta que Sturridge adelantó a los británicos con un gol de tres dedos, dejando la numero 5 lejos del alcance del meta Soria. Solo una chilena fallida de Gameiro pudo dar aire al elenco blanquirojo.

Pero el Sevilla en Europa League nunca debe darse por muerto. Es su campo de batalla preferido y por eso regresó del descanso decidido a poner las cosas en orden. Kevin Gameiro, defenestrado por la selección de Francia, empujo un balón servido por Mariano apenas a los 20 segundos de la segunda mitad. Didier Deschamps, técnico galo, se lo pierde.

Coke, capitán nervionense, sentenció en dos latigazos el 1-3 definitivo para consumar la Quinta para los jugadores dirigidos por Unai Emery. Ni siquiera los aficionados liverpulianos pudieron salvar a su equipo con sus cánticos, en un intento por emular aquella final de Champions de Estambul en 2005.

La solera del Sevilla permite creer que todo es posible mientras ruede el balón. Los goles de Puerta y Palop, el rescate de Mbia, los penales de Rakitic, la exhibición de Baca y la remontada de hoy, permitieron conquistar Eindhoven, Glasgow, Turín, Varsovia y Basilea, cuál ejército en permanente campaña victoriosa. 

El tricampeonato europeo -2014, 2015, 2016- coloca a los sevillistas a la altura del Madrid, Ajax y Bayern Múnich, como únicos en ejercer dominio continental por 3 o más años.

La Giralda –campanario de la catedral de Sevilla- observa orgullosa, cómo su equipo se ha hecho grande, conquistando Europa con bravía y honor.




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